Los factores físicos existentes influyen el movimiento de la pelota, y al modo y aplicación de las fuerzas para obtener su desplazamiento. Entre estos se encuentran, más no se limitan a: la forma, aire, volumen, presión, temperatura, material y textura, etc.
El material con que una pelota es construida, tanto exterior como interiormente, también afecta el peso, alcance y rebote de esta; esto es evidente en la manufactura de pelotas de golf, ya que su peso es equivalente. Tanto el material como el tamaño van a determinar el uso que se le pueda dar debido a los factores determinantes de la resistencia, tamaño y aerodinámica.
La textura externa es un factor determinante a los resultados del movimiento; por ejemplo, las costuras de la pelota usada en los lanzamientos del béisbol son empleadas para producir algún efecto deseado. Otro ejemplo es el de la pelota usada en el balompié, donde la cantidad de costuras y superficies hacen del cuerpo una esfera más o menos perfecta; es decir, que un balón clásico de hexágonos y pentágonos, se comportará aerodinámicamente distinto a uno que tenga una cantidad mayor o menor de superficies de contorno; esto es evidente en la facilidad de aplicar o controlar un chanfle. Hay que anotar que no todos los balones eran redondos (si tomamos que un redondo solo tiene un lado, sin ninguna arista), aunque esto pareciera ser una ridiculez: los primeros balones tenían formas icosaédricas, las cuales permitían al balón “rodar”, a pesar de poseer lados.
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